Difícil de describir, y por eso aún extra motivador, el remolino asesino que representa el Boca de hoy, 28 de mayo del 2012. Mucho más complicada la empresa si lo que intentamos relatar, es aquello que el Xeneize nos genera a nosotros, sus hinchas. Difícil por la agonía de hace unos días en Río, en el que recién al minuto 87, dejamos la pesadilla que no nos dejaba ni decir "Ah", para despertarnos desaforados por nuestro propio grito estruendoso, cuando el trastornado Silva le rompiera el arco al abatido portero del Flu.
Difícil, además, si pensamos en la evolución futbolística de éste equipo. Quiénes pudimos ver ayer a nuestro amado Boca, fuimos partícipes directos de una magnífica fiesta en la que, al compás de JRR, el combinado xeneize destrozó desde el marcador, el juego y la solidez al apagado Godoy Cruz.
Pero especialmente difícil, si hoy, 28 de mayo del 2012, nos paramos en la sección deportes de cualquier diario, y vemos que Boca lidera el clausura con 3 unidades de ventaja a razón de 9 en disputa, se encuentra en semis del torneo continental más importante de América y que, como decorado de esta brillante campaña, este miércoles tiene la oportunidad de llegar a la misma instancia por la Copa Argentina.
Suena por doquier la posibilidad de que suceda algo (respétese el oxímoron) imposible en el fútbol argentino: que un mismo equipo se lleve campeonato, copa y copa local. La sola locura de pensarlo, me genera lágrimas. Sí, no exagero. Dudo que mi corazón pueda soportar tamaña felicidad, y si me aventuro, creo no merecer tanta satisfacción de parte de un grupo de jugadores que, cuánto mucho, recibe a cambio de eso un simple (pero constante) aliento de mi parte.
Hoy, 28 de mayo del 2012, la posibilidad del bicampeonato es lo más concreto. Boca debe visitar a Banfield (que se ubica exactamente el otro extremo de la tabla), recibir a Arsenal (al cual por copa venció tanto de local como de visitante) y cerrar el torneo con All Boys, allí en floresta. Los dos útlimos, son rivales directos en la pelea por el título. Si Boca no disputara Copa Libertadores y Copa Argentina, este campeonato ya lo hubiera ganado, de ésto no tengo dudas.
No obstante, el gran sueño de gloria es la Copa, y hoy, 28 de mayo del 2012, no depende de nadie más que de Boca. Universidad de Chile es el rival en semis. ¿Por qué no?
Pero lo que más provoca un pre-infarto por la imposibilidad de una aorta de soportar tanta felicidad, es lo que podría suceder si Boca, además de todo esto, le ganara a central, luego a Deportivo Merlo (Nacional B), y se clasificara a la final de la Copa Argentina. Si hay algún desprevenido, la otra semifinal, la disputan Racing y otro equipo del Nacional: nada menos que River. No puedo seguir escribiendo, al menos sobre esto, porque mi pulso tiembla cada vez más ante cada proyección inocente y aniñada.
Quisiera cerrar, y aquí el leit motiv de esta publicación, con mi reflexión final acerca de este Boca en el día de hoy, 28 de mayo del 2012. Lo hecho hasta aquí, es por demás digno de un enorme aplauso. El Xeneize puede quedarse con el torneo, el torneo y la libertadores, la libertadores, la libertadores y la Copa Argentina, la Copa Argentina, el torneo la copa y la copa, pero también puede quedarse sin nada. Hoy, 28 de mayo del 2012, yo felicito a este equipo (y, a mi pesar, reconozco algunos méritos del entrenador con quien, sigo y seguiré sin simpatizar). Lo que suceda, va a ser siempre una alegría extra, pero nada me va a quitar haber llegado hasta aquí, con el corazón y la calidad que se han puesto al servicio de esta enorme campaña.
Salud Bosteros, salud a todos y especialmente: gracias jugadores, cuerpo técnico y extras.